Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

 RAÚL CASTRO Y LA TROMPETILLA
 

Por: Luis B González


Noticias recibidas de fuentes confiables en Cuba nos indican que el discurso de Raúl Castro el pasado 26 de julio en Holguín resulto de tanto impacto en la sociedad cubana que esta vez, no solo fue acompañado por los consabidos aplausos y gritos de consignas de los incondicionales congregados en la plaza sino también por unos sonidos entre extraños y familiares, secos, duros, que de forma corta o extendida parecían surgír desde todos los rincones del país y las autoridades castristas dicen desconocer el origen de los mismos. . .
Sin embargo el propio Granma nos daría la pista. . En el recuadro interior, donde se recoge el mensaje central del discurso encontramos la motivación para expresiones tan claramente identificadas como extensas, generalizadas y muy cubanas. Estas fueron las palabras del genio mayor del teque-teque cubano..

¡La tierra está ahí, aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no, si cumplimos nuestra palabra o no! No es cuestión de gritar Patria o Muerte, abajo el imperialismo,, el bloqueo nos golpea y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor. A pesar de que los calores son cada vez mayores, no queda más remedio que hacerla producir. Creo que estamos de acuerdo.
En una de sus inolvidables crónicas el gran humorista cubano Eladio Secades describía una expresión muy popular de desprecio que funcionaba, arma infalible para defensa y ataque del cubano contra expresiones ridículas y actuaciones publicas de total desvergüenza.
Sobra la investigación, aquellos sonidos familiares no podrían ser otra cosa que una gigantesca trompetilla lanzada al unísono desde todo lugar habitable o mayormente no habitable del país porque resulta retórica e increíble la pretensión de Raúl Castro de motivar un pueblo, esclavizado, ausente totalmente de derechos, al trabajo necesario con frases tan irrespetuosas y vacías de contenido.

Su ausencia de contacto con el trabajo productivo se descubre en una frase del absurdo párrafo: “no hay mas remedio que hacerla producir”. El sentido de producir, de ser útil, de crear es una necesidad del espíritu en el hombre libre y solo, personajes como usted que vivieron siempre a la sombra de algún benefactor, padre o hermano, que no han sentido lo que es el sudor del trabajo honesto y la satisfacción de la obra propia realizada, pueden expresar sin sonrojo tamaña estupidez. Sus palabras resultan en primer lugar una expresión de escarnio al campesino cubano cuando pretende, que un sistema de explotación en usufructo de la tierra, cuyos frutos tienen un solo comprador en el estado totalitario, pueda ser acicate motivador para el trabajo productivo en sustitución de un sistema de propiedad privada donde la tierra pertenece en todos sus atributos a quien la trabaja con libertad de mercado para la distribución de sus frutos. Así es de sencillo y no sorprende que el gigantesco coro de trompetillas se viera enriquecido con igual sonora expresión producida por la boca en manos de los hombres y mujeres que esclavizados, sin derechos ni recursos viven miserables en los marginados campos de nuestro país.

Hace apenas un ano la furia de tres huracanes y la destrucción material por ellos causada, dieron la oportunidad de mostrar, en respuesta a la incapacidad y limitaciones de su gobierno para manejar la crisis, la solidaridad del pueblo cubano como fuerza para superarla. La ayuda del exilio, que llegaba sin consideraciones de raza, religión o filiación política, era recibida en las distintas comunidades de la Isla con humilde dignidad y orgullo de su procedencia. Resulta una pequenez solo posible en usted que esa innegable expresión de solidaridad de la diáspora cubana con su pueblo se reduzca a una ayuda entregada de “lo que le sobra”.


No es que nos sobre es que tenemos para dar. Son frutos acumulados en cincuenta anos de trabajo honesto y productivo. Durante ese tiempo hemos sabido crear empresas para ganarnos el respeto de las comunidades hermanas que nos acogieron mientras criamos nuestros hijos en el amor patrio. Junto a ellos nos hacemos presentes en ese coro estruendoso de burla y repudio.

Pero el gesto de mayor rechazo estuvo impedido de producirse. Solo cabe en la imaginación el estruendo alargado, profundo de la trompetilla que el general Arnaldo Ochoa le hubiera lanzado en su propia cara. El hijo de humildes guajiros de Cacocum fue llevado al paredón de fusilamiento en un proceso donde su traición al amigo en sumisión a la siniestra voluntad de su hermano Fidel Castro lo marcaron para siempre en la historia. En los cuarteles del MINFAR y del MINIT se sabe de estas cosas, se respeta a los verdaderos hombres y usted Raul Castro sabe que de ellos será la trompetilla final.

Nadie mejor que nuestro “bloggera” nacional Yoani Sánchez para describir el final del desgraciado evento.


“Al regresar a casa, los miles de presentes en este acto habrán tenido muy poco que contar, como no fuera la travesura del contraluz, que hizo verse en penumbras a alguien que nunca ha brillado con destellos propios. Este ha sido el discurso de la “sombra”, porque la claridad es algo que no pueden domesticar los autoritarios y que poco caso le hace a los uniformes militares. Tiene razón Raúl Castro: ya no podemos verlo, pues el crepúsculo que él representa carece –desde hace mucho tiempo- de cualquier tipo de luminosidad.
Y a esta genial descripción anadimos: Raul Castro Ruz, podrán haberlo nombrado General y designado también como Presidente de la Republica, pero usted no es mas que “Raulito” PRRRRRRRRR!

Arriba (up)
Raul y la trompetilla
Casas en Varadero para extranjeros
Silvio y Juanes
Yoani sobre Juanes
Carta del Dr. Darsi Ferrer